POR MOTIVOS PERSONALES HE DECIDIDO PUBLICAR SÓLO PARTE DEL MATERIAL ORIGINAL DE ESTE BLOG.
EL RESTO SERÁ PUBLICADO EN SU MOMENTO.


Todos los derechos reservados.
Obras protegidas por copyright.

e-mail:
navegantedelalma@gmail.com

María, selva y mar

 

María selva

Para mi gusto, María era perfecta.
No poseía ese tipo que según el parámetro establecido determina lo que debe ser o no bello en una mujer. No. Su belleza consistía en algo que estaba más allá de lo físico. Sus formas eran normales, gratas; sin exageraciones carnales ni carencias de curvas su perfección consistía en el encuentro justo entre el cuerpo y su actitud. Era bonita, si, de típico aspecto sudamericano, piel trigueña, rostro de sonrisa sensual, abundante y renegrido pelo y una contextura muscular generosa y femenina, de esas que revitalizan la piel de quienes la rozan. Y yo tuve la suerte de ser rozado por ella.
Desde esa perfección de la que hablo María sabía dar a luz aquello que no es caricia ni sensualidad, sino más bien ambas cosas en una para lo cual no existe palabra que la defina. Lo perfecto era su manera de sonreír al rodearme el cuello con sus brazos y danzar su mirada abismal al tiempo del contacto con su piel de calidez irrevocable. No era seductora ni bondadosa, era las dos cosas al mismo tiempo, un desafío para cualquier poeta que buscara la palabra justa que defina ambas en una.
Su personalidad era indivisible, las mismas manos que amasaban el amor sabían deleitar el paladar con sus artes culinarias. En cambio su cuerpo podía ser imaginativamente dividido: por encima de su cintura selva y por debajo mar. 

Creo dominar mis vigilias y también mis sueños. Pero hay un estado intermedio que no domino, es aquél que se desliza entre ambos. Es allí donde se mezclan mi pensamiento real con mi quimera y no alcanzo a determinar cuál es cual. Eso sí, mis impulsos son allí el verdadero protagonista.
Es en la selva de mi mente donde viven los recuerdos ocultos o visibles y rugen en el momento menos esperado, desde la pasión, desde el deseo incontenible. En ese estado de ensueño me perdura la frondosidad de su imagen.
Ella es la humedad que invade mis estados. Porque el sol madura allí en su piel, y su boca despeja bostezos a las aves. Bajo la placidez de su pelo arbolado duerme el jaguar y la bromelia; y un río fluye entre sus pechos mientras el aroma milenario de los pétalos emana de sus pezones rosados.
Desde la selva profunda de sus virtudes, vuelvo a despertar.


María


El recuerdo que conservo de María es el de calidez convertida en movimiento, una figura desplazándose por el cristal de los relojes.
Su forma de caminar atravesaba las horas de su cuarto, con un deslizamiento gracioso sobre el cuadriculado del piso; se movía como el tiempo que viví allí entre sus cosas: con gracia, distendidamente. Las horas eran ella.
La conocí en una reunión, no importa cual. Solo diré que busqué acercarme a ella permanentemente, pero no se dio -tres años más tarde me comentaría que ella buscó lo mismo, poca gente puede ser mucho estorbo-. Al final de la noche nos fuimos caminando en grupo, entre ellos, ella. Y poco a poco nos buscamos hasta encontrarnos para caminar juntos. Pero fue solo una charla, suficiente para que vea de cerca sus ojos, y ella los míos. Algo me decía que permitiera intervenir al destino y me despedí sin epílogo.
Tres años más tarde ya estaba casado, y con un hijo. Volviendo a casa me cruzo al caminar por la vereda con unos ojos negros, metros más adelante me vino a la mente el resto de su figura, pero no retrocedí. Sin embargo no se me iba de la mente, su delicadeza trigueña me rebotaba en todos los rincones del cuerpo, pero nada debía hacer, mis tiempos habían cambiado y ni siquiera sabía dónde y cómo ubicarla.
Pasaron algunos meses y otro cruce en la vereda provocó el encuentro, esta vez ella se detuvo y yo también. Me contó que visitaba a sus padres, justo unos metros más allá de donde vivía yo. Le conté que estaba casado, le señalé para su curiosidad cual era la entrada de mi casa y nos despedimos con una frase casi al unísono:
-¡Qué coincidencia… ¿no?!
Una mañana de la semana siguiente golpean a mi puerta… era ella (tiempo después me contaría que no había creído lo de mi casamiento, que era una artimaña mía para que viniera a visitarme, cosa que me dejó con todos los enigmas puestos ¿así funciona la intuición de una mujer?). Llegó mi esposa y no sabía dónde meterme, sus miradas se cruzaron durante unos minutos con sutileza tan elevada que me sentía en la más honda de las ignorancias, mientras ellas allí arriba se debatían en duelo de diosas. Luego de mates y trivialidades se fue con un “volvé cuando quieras” por parte de mi esposa que perfeccionó mis desconciertos.
Pasó otro tiempo corto y la casualidad causal me tropezó con alguien en la calle, un muchacho que había estado en la reunión donde la conocí. Se dio una extensa charla, que yo estiraba para poder llegar al punto: preguntarle por María. Me dijo que conseguiría su teléfono para dármelo. Y así fue.
El primer encuentro con María en terreno neutral y a solas fue en un bar, lugar que me dio uno de los momentos más románticos que haya tenido. Fui sincero, le dije que estaba bien con mi esposa, pero que no podía evitar mis impulsos hacia ella. Así me recibí de infiel, inevitablemente.
De ahí en más nuestras citas se daban en esquinas céntricas, bares ocultos o bancos de plazas para -luego de dulces charlas afectivas y pícaras miradas- derivar en el amor de alguna cama de hotel. Durante dos años.
Tuvimos un período de encuentros en un departamento que ella había alquilado, esa fue la época más tierna. Largas horas de amor de la mañana a la noche dejaron en mi piel sabrosa mezcla de selva y mar, única en ella. La miraba en su ir y venir, la tomaba de un brazo y la traía hacia mí para decirle reiteradamente que amaba su belleza clásica sudamericana, que me recordaba a esas mujeres de película en las que se deja bien en claro el tipo mestizo de estos lugares (cuando se lo decía me retumbaba en la cabeza una canción de Chico Buarque).
Asumía ella mi matrimonio y solía hablar de mi situación con la más absoluta naturalidad.
-Debés estar pasando por un gran momento en tu vida… tu primer hijo es varón, te sentís bien con tu mujer… y me tenés a mí-, me dijo una tarde de café, taladrándome el cerebro con su urgente mirar.
Dos o tres encuentros semanales de gran intensidad con una mujer (como ella) son suficientes para que un hombre (como yo) aún reviva su calidez sobre la piel. Una tarde nos desencontramos, no intenté descubrir jamás si hubo un malentendido con los horarios, pero luego de esperarla lo suficiente me alejé como quien baja de la montaña tras haber disfrutado de su cumbre. 

María mar

María sabía sumergirme en el mar de sus piernas, en la profundidad de su cavidad salada hasta apoyar mi boca en sus labios marinos, salados de vida y de aletas como mantarraya. Existe una imagen real que me lleva a un simbolismo: arrojarse al mar, primero tocar el agua con las manos, luego sumergir la cabeza, finalmente el resto del cuerpo. Simbolismo poco poético, lo sé. Pero algo similar se ejecutaba en mi cuerpo, primero llegaban a su centro mis manos y ella me devolvía su oleaje estremecido, luego sumergía mi rostro en sus aguas, llenaba de sal mis labios en esos otros labios, los marinos; para finalmente penetrar en el misterio abisal de su interior.
Ese habitante de las profundidades oceánicas de majestuoso movimiento, la mantarraya, es la imagen más cercana a lo que tenía ante mis ojos cuando con mis dedos atrapaba sus labios y los abría (aún hoy, a unos 20 años de aquella relación y en medio del mundo virtual que nos acerca todo tipo de imágenes, no he vuelto a ver labios vaginales tan abundantes como los suyos). 

La marea dibuja finas líneas entretejiendo  mensajes que lentamente aprendo a descifrar. Y presiento nostalgias del futuro, rumores oídos que van y vuelven sin dar explicaciones, pero con señales precisas de este universo abierto.
Más allá de los pescadores, la luna se insinúa pálida. Mientras, detrás de mí, los médanos crecen en oscuridad y las gaviotas se apoderan del viento, cosechando neblinas.
Vine a buscar lo que siempre vuelve, pero nunca termina de pertenecerme.
Respiro una brisa abisal, de mundo sin aire, te respiro.
Respiro todo lo que tengas por ser respirado, hasta colmarme, hasta quedar desbordado de tanto vos. Y no es el ahogo lo que me anula; es la lenta certidumbre de esos labios marinos tuyos, los profundos, los que por debajo de las aguas se abren en arquetípica mantarraya de color salado.
Desde el mar palpitante de tu entrepierna, hoy vuelvo a nacer. 


María siempre. 


Pasaron cinco años de aquel desencuentro, yo me había mudado a otra ciudad.
De trámites por Buenos Aires otra vez los dioses movieron las piezas con total dominio. Necesitaba un profesional que me ayude en determinados trámites y pensé en un abogado conocido, el dueño de la casa donde se hizo aquella reunión ya legendaria. Le pregunto por los viejos amigos, por sus hijos, por María. Me da su dirección porque teléfono ella ahora no tenía (tiempos difíciles para las comunicaciones, no existían celulares ni computadoras).
Llego hasta su edificio de departamentos a la insólita hora de la medianoche y oprimo el botón del intercomunicador que indicaba el 5C.
-¿Quién es?-, atiende ella.
-¿María?
-Sí, ¿quién es?-, insiste incómoda.
-Disculpá la hora, pero… ¿te suena conocida mi voz?
Una pausa de pocos segundos y luego del corte del intercomunicador un silencio absoluto.
Me asomo a la vereda, desconcertado. Miro hacia el pasillo vacío de la entrada al edificio tras el vidrio del portón, miro hacia ambos lados sin saber qué hacer. La calle en penumbras era el único paisaje posible. Casi a punto de irme escucho detrás de mí el sonido del portón que se abre. Me doy vuelta, es ella. Presurosa y sonriente se desliza hacia mí, invariablemente delicada. El cálido abrazo del pasado nos envuelve un largo minuto.
-¿Qué haces acá y a esta hora?, vamos al bar de la esquina-, me dice intrigada y sorprendida.
Ella se había casado, en ese momento el marido por suerte estaba en viaje de negocios, que locura la mía. No había lugar para ningún nuevo acercamiento, tampoco lo buscaba yo, y de ninguna manera ella. Era solo volver a vernos a los ojos, esos que poníamos a la mínima distancia unos de otros en aquellos días en que recostábamos las cabezas sobre la almohada, frente a frente, en instantes de amor pasado.
Un café, otro café. Me mira fija y profundamente. Sonríe y me dice:
-Hay cosas que sólo vos conseguiste-, en referencia a un detalle íntimo que jamás contaré.
Ya en la calle, al despedirnos esta vez definitivamente, la tomo del cuello para acercarla a mí y luego de ver por última vez sus ojos y ella los míos, le beso la mejilla… casi en la boca.


La canción que sonaba en mi mente al estar con María
O que será, Chico Buarque con Milton Nascimento
 

105 comentarios:

  1. a veces son así las historias..tener la suerte de haber amado de esa manera..no todos pueden conseguirlo..
    excelente relato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. lunaroja, es cierto, los que hemos y fuimos amado somos gente de suerte, quien sabe a quien adjudicarle la suerte que algunos tenemos. Pero también he sufrido eh, que nadie se equivoque.
      Un beso agradecido.

      Eliminar
  2. De cada historia vivida guardamos bellos recuerdos que nos han permitido aprender y seguir creciendo en nuestro camino.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ilesin, amiga, ante todo gracias por venir siempre.
      He aprendido si, y espero seguir creciendo aún sabiendo que la vida tiene límite de tiempo.
      Besos para vos.

      Eliminar
  3. Me parece tan bonito lo que haces, eso de escribir a todas las mujeres que te marcaron, tanto a las que tan solo marcaron tu piel, como a las que llegaron a marcarte el alma. Me encanta que narres ciertas cosas sin llegar a resultar vulgar. Sabes hacerlo en la cierta medida, ni mucho ni poco, y parar en el momento necesario (como cuando te niegas a contar aquel detalle íntimo del que hablas).
    Por otra parte, me ha sorprendido que hables con tanta naturalidad de la infidelidad hacia tu mujer, y no sabes cuanto te admiro. No hay por qué avergonzarse, es algo natural, cuando sientes las ganas y te dejas llevar por el momento, deja de importar el resto. Y quien lo niegue miente. Además, así lo quiso el destino (ese en el que tanto crees). Tal vez algún día María vuelva a tu puerta, o tú a la suya, o simplemente os volváis a encontrar en un viejo bar al ritmo de O qué será.

    Un besazo, espero que todo vaya bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Paloma, sos muy buena escritora y analizas fantásticamente lo que lees, muy completo lo tuyo.
      Los extremos siempre son malos. He hablado con naturalidad de mi infidelidad pero no por eso la justifico, aunque viví esa etapa sin culpas, o con las mínimas. Pero no sentir remordimientos por la persona a la que se engaña es tan malo como sentirlos absolutamente, despues de todo no nos gusta que nos engañen.
      Fue mi única infidelidad, no pienses que ha sido una costumbre. Y no merece ser admirada.
      Gracias por tu besazo, lo devuelvo con intereses...

      Eliminar
  4. navegante de mi alma! soy Maby ya borre el blog mio
    es asombroso comoentiendes a la mujer y nunca la dejs mal parada decime una cosa
    fueron asi de divinas tus mujeres o es tu pluma la que las realsa? me mata como escribis y lo sabes,
    hace como tres horas mande correito y no me contestaste jaja
    beshito
    Mabel M.

    ResponderEliminar
  5. Navegante del Alma,
    Leo tus palabras y siento admiración, tu pluma - sin lugar a dudas - navega por los mares de la escritura como un perfecto bajel. Y me doy cuenta de lo mucho que me queda por aprender. Enhorabuena, un placer leerte. Abrazos desde Madrid. Gema

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gemaestrata, me has enseñado una nueva palabra, casi desconocida en mi tierra: bajel. Me gusta su sonoridad, la usaré ya que los barcos representan uno de mis simbolismos a la hora de escribir y aparecen siempre en mis portadas.
      Gracias por tus elogios, lo tuyo también es muy bueno.
      Abrazos desde aquí.

      Eliminar
  6. Cada mujer es un mundo diferente...

    Conocer a las personas enriquece.

    Muchos besos

    ResponderEliminar
  7. Lograste que me pierda en descripciones y que mas tarde me encuentre yo misma dentro de palabras que tan perfectamente fueron escritas.

    Me conmovió tu espacio...no se porque
    Te sigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nada más importa...
      No saber porque es lo mejor que puede pasarnos porque nos conecta con lo más profundo de nosotros mismos.
      Gracias por seguirme.

      Eliminar
    2. Absolutamente!
      Que bien lo definiste!
      Siempre dije que cuando se dice "no se que me pasa" es que en realidad, pasa todo, todo junto!!

      Eliminar
    3. Nada mas importa...
      Me alegra mucho coincidir, es lo bueno de la vida para entenderse con los otros.

      Eliminar
  8. Una historia preciosa, llena de magia. Transmiten esa ternura con la que recuerdas aquellos momentos...

    Saludos, nos leemos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María, bienvenida, tu nombre me sabe a hierba, jaja (bromita por la coincidencia del nombre).
      Y nos seguimos leyendo, claro.

      Eliminar
  9. Oh no se dónde se quedo mi comentario, quizás lo tengas en el email. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. la_gaviota ¡¡que sorpresa vos por aca!! Me diste una gran alegría.
      Pero que pena, a mi mail no ha llegado ningún comentario...
      No se que decir, aunque tu presencia ya es mucho igual, gracias.
      Besos!!

      Eliminar
  10. Se me ha revuelto el corazón. María, sin duda, era armonía en estado puro, María era María, inolvidable.
    Es increíble.
    Un besito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Miss Carrousel, gracias por la belleza de tu comentario.
      Espero vuelvas...
      Beso para vos.

      Eliminar
  11. Con las Marías me recordaste una melodía popular de mi país:

    Tanto pasar y pasar
    tanto pasar por aquí
    los huaraches se me acaban
    y es por causa de mi María,
    María, Mariquitta mía...

    Tantas Marías.

    Un saludo afectuoso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Malquerida, muy pintoresco y didáctico tu comentario. Lo agradezco mucho.
      Saludos para vos.

      Eliminar
  12. Navegante ....hermosos momentos nos has relatado de tu bella María ....creo que no ha de ser el último, es tan lindo el amor entre dos que verdaderamente se aman, que deseo un final más bonito.
    Me encantó donde dices que te recibistes de infiel jaaj
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Doris, recibirme de infiel no es lo que mas me enorgullece, una cosa es enamorarse de alguien y abandonar lo anterior y otra cosa es ser infiel por un tiempo y seguir con la misma persona. Eso queda en la mente como una traición. En cambio si uno se enamora de alguien y se queda con ella, todo cambia, allí no hay traición.
      En fin, te agradezco la visita querida amiga.

      Eliminar
  13. Interesante lo de dedicarle una entrada a cada una de las mujeres que marcaron tu vida.
    Esta, tiene muchos matices, el encuentro y su descubrimiento, el salto hacia lo prohibido que ya se conoce y se vuelve a probar aun afrontando el riesgo, y el y los reencuentros, que ya desde una mirada lejana nos dejan ese dulce amargo de lo que fue y no será.
    Me recordaste a P Roth conversando con sus múltiples mujeres también, aquellas que marcaron su vida como hombre.
    Un abrazo, y gracias por tu paso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Zarzamora, Quien agradece tu paso por aquí soy yo.
      Es muy interesante tu análisis y muy real también y me siento identificado con la imagen de lo dulce amargo que mencionás. Es así.
      Lo que fue y no será... de eso hablan mis amados tangos argentinos, que tan mal entendidos han sido en el mundo a pesar de su fama. Pero eso es otro tema.
      Abrazo agradecido.

      Eliminar
  14. Me parece hermoso por tu parte describir a toda las mujeres que pasaron por tu vida, y que de alguna manera dejaron una huella en tu alma. Por lo demás, demuestra que eres una persona autentica, estamos aquí para aprende y para seguir evolucionando, y seguir adelante...
    Un grande abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cristina, es muy bonito tu mensaje. Agradezco tu reconocimiento.
      Abrazo para vos.

      Eliminar
  15. Me encantó tu comentario en mi blog, es muy dificil encontrar hombres con ese pensamiento.
    Me quedo yo también por aquí, y te deseo mucha suerte con la próxima mujer que entre en tu vida, que ojalá sea la última (si es lo que deseas).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Astrid, que grata sorpresa...
      Mas que en la última creo en aquello a lo que llaman "alma gemela". Sé que existe para mi y para cada uno de nosotros, en mi caso simplemente aún no ha llegado.
      Gracias por tus buenos deseos.

      Eliminar
  16. Es cuando todo se acomoda que se dan las cosas y podemos habitar un mismo tiempo-espacio, puede ser permanente o breve, pero de una u otra forma, siempre tendremos un recuerdo sublime.
    Un placer conocerte Navegante
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. amy, encuentro mucha maduración en el análisis de tu comentario, mucho lo agradezco.
      El placer es mutuo, abrazo para vos.

      Eliminar
  17. maravilloso casi eterno a lo sublime
    la descripcion de una mujer
    que no entiendo
    porque no quedó
    para siempre en tu
    vivir con vos para siempre...

    ResponderEliminar
  18. ¿por que la dejaste ir se te lleno tanto el momento
    No entiendo a los hombres

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Recomenzar, es simpático tu comentario y te responderé al mismo nivel, tampoco entiendo a las mujeres.
      Mas seriamente te recuerdo que en el texto digo que estaba casado y con un hijo... por eso no seguí con ella. De todas maneras ella fue una cumbre y no la mayor cumbre.
      Si, ya sé, ahora dirás que no me entendes a mi, besito.

      Eliminar
  19. Yo creo que para amar sin arrepentimientos y miedos, es mejor desenlazar lo que tenemos para comenzar nuevamente a amar.
    Cuando uno cierra el circulo
    de lo que fue
    y no es más
    La plenitud que se alcanza es tan grande como un orgasmo con luz en una noche de tinieblas...
    me encanta como escribis
    besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Recomenzar, gracias amiga, todas las opiniones son importantes para mi.
      Besos para vos.

      Eliminar
    2. te animas a escribir
      corto
      conmigo
      en recomenzar
      Jajaja

      Eliminar
    3. Recomenzar, Dame tiempo, cuando pueda lo hago.

      Eliminar
  20. Buen dia. Comente tu texto llamado Materia prima, hace algunos dias y me olvide de avisarte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amiga, lo vi y te respondí alli mismo. Yo recibo mensajes de aviso cada vez que alguien me deja un comentario en cualquier entrada.
      Y también te respondí en tu blog en una entrada antigua. Saludos.

      Eliminar
  21. me gusta lo que dices en tu manifiesto:
    "cada mujer que me amó prolongó mi existencia",
    todo lo que provoque más vida, no puede ser olvidado
    abrazos

    ResponderEliminar
  22. Marga, tal cual, no solo que no puede ser olvidado por mi, sino que ademas no quiero olvidarlo, estas historias no solo son un homenaje a ellas, son un ejercicio del recuerdo, esforzar mi memoria para traer nuevamente hasta los minimos detalles.
    Gracias por tu comentario, me ha movilizado.
    Abrazo para vos.

    ResponderEliminar
  23. Es un relato hermoso, si yo tuviese que vivir de relatos así se me acaba la tinta enseguida!
    Y hago incapié en un comentario tuyo es increíble tener tanta memoria porque están hasta los mínimos detalles... felicitaciones!

    =================================
    …Me gusta la gente que tiene personalidad.

    Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

    La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

    Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
    (Fragmento de “La Gente que me Gusta”- Mario Benedetti.)

    Espero que este año que recién comienza te ilumine con sus mejores luces, ese es mi deseo para vos.
    Un gran abrazo a la distancia.
    =================================

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Cristina, ha sido muy valioso tu comentario, espero no te pierdas y venga seguido.
      Saludos.

      Eliminar
  24. veniy animate termina la historia con 5 renglones de vos con tus letras

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Recomenzar: listo, he cumplido, espero te sirva, besos.

      Eliminar
  25. La verdad es que me he quedado sorprendida de las sensaciones que me ha producido leer este relato. Por un lado cuentas las cosas de una forma poco común con sensibilidad y amabilidad, por qué no decirlo. A pesar de la historia en sí y de la emoción del encuentro y de las emociones (que casi va conduciendo a un final poco alegre mientras se lee), no se me ha quitado la sonrisa en ningún momento.
    Me parece que la vida está llena de historias reales de amor que se mezclan con sueños y deseos.
    Me ha gustado mucho. Un abrazo grande.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Raquel, que buen comentario. Me ha resultado muy motivador todo lo que me decis. Ojalá sigas leyendo mis cosas.
      Un beso agradecido.

      Eliminar
  26. Realmente es inolvidable María.
    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Abril, gracias por tu visita, saludos para vos.

      Eliminar
  27. que maravilloso escribes
    que lastima que no pongas tu foto para asi conocerte.Tus escritos tendrian mas realidad cuando conocemos a la persona

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu elogio. Imposible poner mi foto, porque mis historias son reales, mi anonimato es la manera que tengo de progeter a las protagonistas y no traerles conflictos con sus vidas actuales.
      Gracias por venir.

      Eliminar
  28. Emocionante, sensible, real y palpitante. Creo que María es perfecta. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Olga, es grato verte por acá comentando, besos.

      Eliminar
  29. Preciosa descripción la que haces, Navegante, me encantó tu texto.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  30. ¡Qué bien escribes!
    Me gusta mucho cómo usas los adjetivos.

    Besos (y muchas gracias por pasar por mi espacio)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Volarela, sos muy gentil.
      Pasar por tu espacio es un placer, besos.

      Eliminar
  31. Yo leo tu texto y me asomo a ese pasado como una espectadora extasiada con el devenir de los acontecimientos, reconociendo como propios anhelos, nostalgias y alegrías. Una descripción tan vívida es posible tan solo desde la poesía, cuando cada instante compartido fue vivido como un verso. Poesía en la mirada que ilumina el pasado y lo vuelve suspiro en letras. Y lo traza como una evocadora imagen, cuidando cada pincelada para mantener intacto y fiel el recuerdo que los sentidos trasmiten al lienzo sobre el que esa historia resplandece para deleite de quien te lee.

    Yo sueño con que alguien, algún día, me 'escriba' sobre su papel; así: dibujando cada detalle de mi ser y de mi cuerpo con sus palabras... Pero para eso hay que ser un navegante del alma ... Y creo que no hay muchos por ahí ;)

    Besos infinitos queridísimo amigo**

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Isis amiga del alma ¡Festejo tu retorno a mi blog!. Realmente me has dado una alegría inmensa, tus comentarios fueron siempre el condimento de mis historias, cuanta falta me hacía leerte.
      Siempre tan acertada en vislumbrar los rincones más ocultos de cada relato y con tantos elogios hacia mi...
      Bienvenida nuevamente, gracias siempre.
      Besos.

      Eliminar
  32. Querido Navegante... cómo vives esas horas y minutos entre la palabra y la sensual osadía del amante intenso que abraza y da vida al amar. Una experiencia esta... me gustó.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mujer, en primer lugar ¡bienvenida!, es un gusto recibir tu espontánea visita.
      Luego te agradezco el comentario y los elogios, son bien recibidos, motivadores.
      Saludos.

      Eliminar
  33. Un bello recuerdo el de María... Recuerdos que marcan para bien, dejando una huella profunda en el alma.

    Muchos besos

    ResponderEliminar
  34. Respuestas
    1. Gracias a vos Olga, por venir y dejar tus palabras.
      Abrazo.

      Eliminar
  35. Me encantó tu visita en mi blog, bellos sentimientos hacia ese ser tan afín a ti, tus letras caricia al alma y son muy hermosas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias amiga, siempre es bueno tu paso por aquí, abrazo para vos.

      Eliminar
  36. Navegante, por fin encuentro donde dejarte tooooodo mi agradecimiento por los comentarios que has dejado en mis dos últimos trabajos del blog. Gracias inmensas! Me alegra mucho volver a verte por aquí.
    Un abrazo enorme! Y nuevamente gracias por tu generosidad al comentarme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uh, parece que compliqué un poco la cosa para dejar mensajes, ya veré de corregirlo.
      No me agradezcas, lo que comento es lo que me motivan tus escritos, saludos!

      Eliminar
  37. Una historia deliciosa, muy bien escrita . Me fue llevando por calles placenteras de amor y pasión. Fue un gusto leerte.

    mariarosa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Rosa, que gusto recibir comentarios así. Gracias por venir.

      Eliminar
  38. Siempre que visito los Blogs de amigos conocidos o -como el tuyo- desconocía, leo atentamente, porque todo aquel que toma el lápiz o se desliza por el teclado significa que algo tiene que entregar, incluso aquellos que escriben contando sus penas e insatisfacciones, por esa razón el tuyo me llamó poderosamente la atención cuando leí: "Homenaje a las mujeres que me amaron" y, comencé a leer y me gustó que con naturalidad relatases tu infidelidad, además, ciertas o ciertos hechos los tratases con poesía y con muy buena escritura. Me encantó "María Mar".
    Navegante, eres un marino que sabe de muelles, desembarcaderos y puertos infinitos del amor.

    Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Taty, creeme que es un gusto enorme tener comentarios como el tuyo, no solo por el beneficio al ego sino porque se nota que sos una gran lectora. Mis escritos son extensos, no cualquiera los lee, no todos lo analizan.
      Gracias infinitas, abrazo para vos.

      Eliminar
  39. Acabo de entrar en tu blog y me van enganchando tus relatos. Espero y deseo poder seguir leyéndolos con asiduidad y a paso competente.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como gustes Tecla, serás siempre bienvenida. Abrazo para vos.

      Eliminar
  40. Te agradezco tu comentario en mi blog.
    Y aquí,leyendo tus pasados llenos de ternura,y pasión,siendo honesto al escribirlos,es como un hilo mágico que atrae a la lectura.La honestidad es algo que admiro y la belleza en la poesía o prosa,la limpieza de sentimientos.
    Besos a María,y vendré poco a poco a leer con más tiempo tus relatos.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gó, serás siempre bienvenida. Y gracias por tu comentario, es de los que me gustan que dejen, mucho más que un simple saludo.

      Eliminar
  41. Que fascinante son las historias que relatas con tanta fluidez, es placentero leerte, y razonar poéticamente de esos amoríos tan bellos, tan llenos de ti, me ha sorprendido gratamente conocerte así tan romántico y creativo, te agradezco tu paso por mi blog, y ni lo dudes, seguiré visitándote para volar en estas letras poéticas.
    Abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María del Rosario, y a mi me encanta recibir comentarios tan estimulantes y llenos de vida.
      Cuando gustes, te espero.

      Eliminar
  42. Los amores dicen algunos que vienen y van, como el viento, unos de cara, y otros rompiendo..., salvo en algunos casos, que nos quedamos atrapados en él, se podría decir más allá de la eternidad, al menos en el perfil que ofrece el momento, luego el destino y las enrevesadas sorpresas entretejidas en sus sombras, dirá, siempre queda mucho por escribir sobre nuestra vida, aunque ésta esté abogada a extinguirse de un suspiro a otro...
    Tú sin duda manejas la palabra con arte, resulta algo más que ameno leerte, se capta tu alma entre tus letras, gracias por regalarnos este trocito de ti..., Y gracias por tu paseo por mi espacio, todo un honor para mi encontrarte en mi aire...

    Besos

    Antoñi

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Antonia, realmente no se que contestar a tan intenso comentario. Solo agradecerte y decirte que coincido con tu análisis primero. Por los elogios solo... gracias.

      Eliminar
  43. El amor, los amores vienen y van, pero en nuestro corazoncito en un cajoncito se queda una parte de esencia que no se olvida.
    Se quiera o no...
    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es amiga Inma_Luna, tal cual. Se quedan inevitablemente.
      Besos para vos.

      Eliminar
  44. Amigo querido vengo a saludarte y desearte lo mejor, como siempre tus escritos no tienen desperdicio...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ah bueno Janeth, querida amiga de los primeros tiempos de mi blog, que alegría verte!!! Gracias por pasar.
      Un abrazo grandote.

      Eliminar
  45. Por Dios... qué historia, qué mujer, qué ser apasionado me resultas. ¡Cuánta intensidad! ¡Y cuánta adoración traslucen tus palabras! No puedo más que imaginarme a María enormemente magnífica. Gracias por compartirte, me ha encantado leerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Luzbeth, y a mi me encantó verte por aquí. No te pierdas.

      Eliminar
  46. Ha sido muy agradable leerte y conocer esos amores que pasaron y que dejaron huella, cada cual a su manera, porque el amor es el mismo, las personas que lo inspiran diferentes.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Acertada visión la tuya estimada Nena, coincido.
      Saludos para vos.

      Eliminar
  47. No hay duda que manejas la palabra maravillosamente, tanto, que es muy placentero leerte porque además le das un tinte poético muy agradable a esos apasionados amores aunque sean infelicidades.
    Un gusto pasar por tus letras.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Elda, gracias por comentar, pero no entiendo en donde aparece una infelicidad en este relato...
      La infelicidad hubiera sido no vivirlo. Lo viví y lo disfruté.
      Saludos para vos.

      Eliminar
  48. A lo mejor de la historia de amor lo que nos queda no son los finales, sino las promesas del comienzo.

    Saludos, y gracias por pasar por mi blog.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a vos taty, por pasar por mi sitio. Saludos.

      Eliminar
  49. Tu texto emociona y cautiva , escribes con delicadeza y sentimiento transmitiendo sensibilidad y admiración hacia las mujeres, ellas las que dejaron marcas imborrables en la piel y en el corazón . Un beso grande

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hanna, que bello comentario ¡gracias!.
      Beso para vos.

      Eliminar
  50. Yo también soy primerizo po acá y debo decir que también me gusta como escribís 👏😁

    Y te envidio por algo: Poder escribir de todo con libertad... Los encuentros amorosos digo...

    Mi blog está escrito para mis hijas y no puedo hacer eso por obvias razones...

    Saludos 🙋 master..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola JLO, antes que nada, bienvenido.
      Mirá, no tengo esa libertad que mencionás, fijate que lo mío es anónimo y los nombres de las protagonistas están cambiados precisamente para proteger su privacidad.
      También tengo hijos y ellos no saben de este sitio. La única forma de poder expresarme así es no dando datos personales.
      Todos tenemos pasado y todos tenemos secretos, contarlos o no es la diferencia.
      Un abrazo, gracias por venir.

      Eliminar
  51. Navegante dejo para ti mi cariño y mis saludos. Continúo esperando tu próxima entrega. ¿Sabes?, pensaba que te quedaste como recuerdo con algo más allá de su clásica belleza sudamericana, ese algo muy íntimo. Cuando una mujer es capaz de hacer algo así es porque llegaste a ser lo más importante de su vida. Bonita añoranza que has sabido atesorar en este hermoso relato.

    Abrazos todos para ti.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Taty, ultimamente no he publicado nada nuevo, asi que podés leer cualquiera de mis escritos, esos que figuran en la lista del principio.
      Gracias por lo que me decis, es muy halagador. Y abrazos, muchos.

      Eliminar
  52. Te devuelvo tu gentil visita y me encuentro con tus textos, tan de hombre, tan abiertos. Gracias por las letras y por la música también !! (quiero seguirte pero no puedo, algo no funciona bien pero seguiré intentando).. Un abrazo !!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Beatriz, valoro tu visita.
      Abrazo para vos.

      Eliminar
  53. Es muy bella tu forma de describir los recuerdos. Emocionante.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar